(RELATO 5º)MI SUEÑO...SE PIERDE EL TREN.

(RELATO 5º)MI SUEÑO...SE PIERDE EL TREN.
      Hoy no es un día cualquiera. Hoy mientras me sujeto de la barandilla, mientras miro el resurgir del paisaje, del correr de los árboles, paseándose monótonamente delante de mis ojos. Veo surgir mil ideas, mil imágenes, incontables momentos pasados. Con la mirada perdida se fija en mis pupilas el reflejo del calendario colgado en la pared de enfrente, se filtra por encima de mis hombros. Es un calendario publicitario, de los que gusta tener a Anastasio. Resalta, con grueso trazo rojo en forma de círculo a su alrededor, el día de hoy. No, no es un día cualquiera.
         Pudiera haber sido uno más de los que me ausentaba de mi trabajo para desplazarme a la capital a arreglar algún asunto papelario de esta tan papelaria sociedad que estamos creando.
         Pero no, no es así, sí he ido a arreglar un papelucho, pero es el del fin de mis sueños, de mi trabajo también, pero principalmente de mis sueños, de nuestros sueños. Porque también a Anastasio se le acaban los suyos, por eso estaba tan señalado este día, tristemente señalado. Dice ser el 30 de Abril de 1969, ¿y bien? os preguntaréis. No, nada, si no fuera porque éste es el último recorrido que hago sujetándome a esta barandilla. Barandilla tan cercana al cristal que parece fundida a éste, cristal maravilloso: permite observar la naturaleza a su través, las primaveras. Que me resguarda y me da seguridad frente al frío. En fin, barandilla cristal, cristal barandilla todo con vaivén propio, arraigado y emotivo, casi cómplice con nuestro interior.
         Es el último paseo de Anastasio, que por su edad tampoco pasará a otro puesto. Él, acomodador-revisor, durante toda su vida, dedicada a esta magnífica profesión; servidora como guardabarreras en el paso de este caballo mecánico por la villa de Trigueros. Como pudiera haberlo sido en otro sitio disfrutándolo por igual.
          Un día cualquiera para todos, pero muy especial para nosotros, o por lo menos para los amantes del tren. Hoy se pierde otro sueño de ir y venir. De surcar kilómetros de vías, de campos, de árboles, de pasar momentos deleitándonos nuestra profundidad. En su camino, además, traslada gente que buscan llegar a su destino. Quizás, la premura en llegar al destino sea el mal que hará desaparecer este fantástico transeúnte mecánico.

         Hay más cosas importantes en un tren que la simple necesidad de llegar a un destino, de llegar a una hora marcada en una agenda. Nos arrepentiremos de esta pérdida. Como hay que ser competitivos...
       Como hay que ser competitivos, competitivos...
       Competitivos...   ...Y así habló el Sr. Ministro de Economía desde Bruselas... Fue todo desde Cadena Noticias. Piii...Piii...Piii... Son la una de la tarde...
      - ¡Eh oiga! Hemos llegado. Despierte. ¿Usted no se baja aquí?.
      - ¡Ah sí!. Perdone, no me di cuenta del tiempo, perdone usted.
      - ¿Qué te pasó Rosario?
      - Nada. Me dormí. ¡Ha estado bien, el último paseo en tren!.¡Verdad!.
      -¡En tren, dices!. Tú estás soñando. Será en autobús.
      -Sí, soñando. Déjame a mí, con mis sueños.


              ¡A que son hermosos los sueños de Rosario!
                       Luchemos por nuestros sueños.


(NOTA DEL AUTOR. Relato publicado en Historias de Aquí.'99.Después recogido en SALPICADURAS)


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